No
es la primera vez que este elenco logra un notable nivel de excelencia.
En una obra de Ryunosuke Akutagawa ("En el Bosque"), el trabajo de
Eslabón estuvo entre los mejores que se vieron en la Muestra
Internacional de Teatro de 1995.
La acción funcionaba entonces
como un ballet y sus tiempos y su tempo, las imágenes y las palabras,
el sucedido, estaba pautado en todos sus momentos por la banda sonora,
dentro de la cual el argumento corría subordinado. Eso velaba sabiamente
la realidad y la hacía virtual: presente y no presente al mismo
tiempo, como soñada.
Ahora, el texto requiere soluciones
diferentes, más estruendosas.
El mismo rigor y la misma
libertad, pero en otra clave.
El encantamiento radica en los
rompimientos formales, en su acopie de significado en medio de las muchas
metáforas que abundan en el texto, en la fascinación que ejerce lo
imaginario, cuando es tan fiel a sí mismo, que la acción, sin
dejar de ser efectista -entrecortada y dispersa- se encadena y va hilando un
sentido y una cierta emoción creciente: el melodrama, que se trasluce
patéticamente entre los efectos y la desmesurada expresionista.
Eslabón se propone hacer teatro de arte: desconstruir el lenguaje natural y construir en su lugar, un lenguaje para esta única ocasión. El resultado es asombroso.
Carlos Maggi
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Woyzeck fue escrita por G.Büchner a los 24 años, y es
considerada por los conocedores de su obra como la mejor, a pesar de haber
quedado inconclusa con su muerte en 1837.
Este texto parece haberse
adelantado a su tiempo ya que no fue estrenado sino hasta 1913 y a partir de
ese momento ha generado diversas versiones tanto teatrales como cinematográficas.
Sin embargo, no bastaba que se tratase de un texto removedor y
revolucionario, prefigurador de corrientes literarias e inspiración
de grandes artistas, para que Teatro Eslabón aceptase el desafío
de poner en escena el Woyzeck: había que sentir los lazos que lo unían
al presente y lo mantenían con vida.
La trama: un asesinato por
celos; pero el tema es la motivación del crimen. No es
Woyzeck quien mata, sino un poder más allá de su conciencia. Y Büchner
nos interroga: ¿Qué es lo que en nosotros hiere, miente, roba o
mata?
"El hombre es libre, en el hombre la individualidad se
transforma en libertad..."
dice el doctor a Woyzeck en un
pasaje de la obra. Sin embargo, Büchner, médico él también
de profesión, parece querer demostrar lo contrario.
Woyzeck
construye su destino -ese angosto corredor que los demás estrechan a su
paso- no desde la debilidad sino desde la inutilidad de todo accionar. Pero
no son estos personajes los victimarios; son instrumentos, meros títeres,
colocados allí para que el destino no se tuerza y Woyzeck -"hombre
bueno que piensa demasiado..." sufra por nosotros, nos redima.
Es verdad que estos personajes representan determinadas funciones sociales,
pero por sobre todo son figuras simbólicas del comportamientoinhumano.
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nacido hace más de un siglo se parece demasiado al hombre solo de hoy, que vive cumpliendo el angosto itinerario que un Dios titiritero o el Sistema fatídicamente le establecen.
Reparto |
Woyzeck Nelson Castillo Diseño de Vestuario: Susana Hernández Dirección General: Leonel Dárdano Aportes a este Espectáculo: |
Más información en Internet:
http://www.fas.harvard.edu/~art/woyzeck.html
http://www.fas.harvard.edu/~art/woyzeck1.html
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