Sobre el autor
LUIS
CANO
Luis Cano nace en Villa Mitre en 1966. Cursa Artes en la Facultad de
Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Durante 1990 y 1992
interpreta en Radio Municipal diversas obras de Arrabal, Genet, Ionesco y
O'Neill.
Expone miniaturas en el Museo Nacional Sarmiento en 1993. Entre 1994 y 1995 participa de múltiples performances de plástica. Dirige versiones propias sobre textos de Chéjov, Carver, Burgess y Arrigo Boito.
En 1996 publica el libro de poesía Día de días. Es autor de las ya estrenadas "Acto de ofrecimiento", "Amor desollado", "Cesta de cangrejos", "Deriva", "El aullido", "El cazanovio", "La forma perfecta", "Malec", "Rizoma", "Ruleta rusa" y "Socavón", entre otras piezas.
Es uno de los más importantes representantes de la corriente de "Dramaturgia Joven Argentina", ganador de múltiples premios en concursos de autores teatrales de la vecina orilla.
Notas del autor sobre Dis Pater
Dis Pater era el dios
romano del Hampa, de lo muerto:
"Su cuerpo está torcido.
Lanudo. Su piel es de madera. Tiene arrugas oscuras. Del medio de su frente caen
piedras. Habita una cueva horrible y cerrada. El ruido de esas piedras forma las
palabras con las que expresa sus pensamientos".
Dis Pater reinó en el Otromundo y se comparó al Plutón romano.
Es conocido con el mismo nombre en Galicia (Gália en latín), Eire y en Breizh. Los gallegos se consideran descendientes del Dis Pater y de Diosa Madre. Es para ellos un Dios Bueno. Un Dios Padre. Los galos se describen universalmente como descendientes de Dis Pater [el Averno], afirmando que ésta es la tradición Druida.
Costumbres de la vida diaria de los galos.
Los galos no se
permiten ver a sus niños abiertamente, sólo los aceptan una vez
que han cumplido su servicio obligatorio en el ejército, o cuando están
lo bastante viejos. Consideran que es malo para un hijo, mientras todavía
es un niño o muchacho, aparecer en público donde su padre puede
verlo.
Resumen
del texto
Dis Pater se refiere en su parte medular, al
universal conflicto o conjunto de conflictos existentes entre un padre y su
hijo.
Como en el caso del cuento clásico "Pinocho", el protagonista de esta obra, Tobías, parece desconocer sus deberes de hijo, la lealtad debida, y solo el dolor consigue la transformación del Pinocho "marioneta" al Pinocho verdaderamente "humano"
En una sociedad machista la lucha entre el macho viejo (padre, sabio, protector, seguro y respetado) y el macho joven (hijo, sin nombre ni historia propios) se da mayoritariamente en un plano subconsciente. Este enfrentamiento está cargado de contradictorios sentimientos, generando una batería de reproches y acusaciones mutuas.
En Dis Pater, nos enfrentamos a un hombre joven, un artista, perseguido por su historia, de la que no trata de huir sino que la enfrenta llamando a la puerta de la creación, su propia puerta, y se enfrenta consigo mismo, en pasado y presente. Amalgamados en una creación teatral compleja, apelando a su inconsciente, el personaje reconstruye un mosaico de conflictivos personajes donde cada uno lucha por su independencia.
Luis Cano, decide que su protagonista sea un escultor. Con una fórmula no excenta de humor, le hace recorrer el doloroso camino del crecimiento, cruel a veces, pero a la vez generador de identidad... Dis Pater plantea en el escenario, una trampa, una encerrona donde un hijo (Tobías) planifica la desaparición definitiva y total de su padre, como camino para llegar a su consumación como artista. Es justamente "la obra", la creación, la generadora y también el resultado de su liberación del vínculo paterno.
A través de una escritura ágil y profunda, con un diálogo de alto contenido teatral, surge una estructura que recurre reiteradamente a personajes del teatro universal. Con una propuesta de máscaras y sonido incidental bucea desenfadadamente entre la comedia del arte y la comedia televisiva.
Resumen
de la puesta en escena
En consonancia con la esencia del texto, se
aborda la obra con una planta aséptica y vacía. La cámara
negra aparece como el contenedor natural de un drama profundo que va surgiendo
a través de escenas ágiles.
La puesta se aleja de todo
estilo preestablecido, siguiendo un NO ESTILO, de manera que encontramos al
comienzo escenas naturalistas pero inmediatamente surge a un juego que apunta a
la experiencia interior de los personajes que son cada vez más lacónicos
y se transforman lentamente en expresionistas.
El clima onírico
donde se desenvuelve el drama, se ve reflejado en actuaciones de fuerte perfil
expresionista con características de clown. El trabajo de puesta en
escena apunta a la "traducción" del texto en un lenguaje de
espacio, que va cobrando lentamente autonomía, en un mundo plagado de
elementos sonoros.
Los colores prevalecientes, en la gama de grises, hasta
su extremo el negro, dan el clima adecuado para el enfrentamiento de visiones
radicalmente opuestas.
La música acompaña el espíritu general de la obra, donde una melodía que recuerda un parque de diversiones, apela a sonidos que transmiten una sensación de trágico placer. El tono general busca aportes tonales de instrumentos identificados con nuestra cultura mas profunda (guitarra y bandoneón).
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