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Un Cuervo en la Madrugada de Carlos Maggi. Espacio Escénico: Taller de Teatro. Vestuario: Taller de Teatro. Luces: Antonio Larrosa. Sonido: José Ramón Tambasco. Elenco: Jorge Gallero, Nelson Castillo, Robert Orguet, Eriberto Abergo, Soraya Olivera, Oscar Correa, Ángeles Hernández, Carlos Sorriba, Susana Hernández, Ernesto Navia y Ana Perdomo (Actriz invitada). Dirección General y puesta en escena: Leonel Dárdano. |
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Un Cuervo en la Madrugada podría ser definida como una alegoría acerca de la sociedad, el poder y alguno de sus "caprichos". Recurriendo a determinados elementos que nos recuerdan a literaturas anteriores, Maggi nos muestra a un grupo de nobles que, ante un peligro inminente se refugian en su castillo evitando así la contaminación con cualquier cosa que pueda alterar su aparente seguridad. Mediante ingeniosos juegos de palabras, lo protagonistas nos irán brindando un panorama de lo que ocurre a su alrededor. La ironía y la burla estarán presentes en esa conversación, aparentemente incoherente. De esta manera, todo irá formando un paisaje en nuestro pensamiento que nos habla de lo que es la vida en ese lugar imaginario. De la fiesta voluptuosa, de la charla intrascendente y de las poses fingidas se pasará, de pronto, debido a la inoportuna presencia de un intruso, al terror y a la muerte.
Se nos recuerda, por momentos, a las terribles "Cacerías de brujas" de la historia de la humanidad. Recurriendo a una de las más poderosas armas fascistas, comienzan a delatarse unos a otros, y ante el más leve síntoma de "contagio" o la más remota relación con los peligros exteriores, deberá rodar otra cabeza, hasta formar un río de sangre... (Carlos Santángelo).
Creemos que toda esta indeterminación del sentido, toda esta dificultad del espectador en captar la obra según una línea rgumental, o aún sobre algún género de progresión dramática, es deliberada, y que la intención de Maggi fue realizar una especie de poema hermético, donde la necesaria relación entre sonido y sentido se desbalancea en la dirección del sonido; es decir, un juego o juguete escénico donde el sentido es solo una sutilísima hebra que, cada tanto, une o aproxima una larga serie de frases cuya interconexión no es inmediatamente visible. Este efecto de extrañeza y vaga relación, de fantasía y lejana realidad, de un sueño que todavía se acuerda de la piedra debajo de la cabeza, es permanente y -desde este punto de vista- confiere a Un Cuervo en la Madrugada una perfecta unidad: en ningún momento la obra cae o recae en el naturalismo y tampoco el vuelo imagintivo adquiere demasiada autonomía. (Jorge Arias)
La puesta. "...vimos a un grupo numeroso que
se mueve en escena con la precisión casi de un ballet. sin tropiezos ni
titubeos. Dárdano cuenta con un elenco que responde a sus directivas con
acierto..."
"...la puesta en escena del teatro Eslabón de
la ciudad de Canelones, si no es perfecta, se aproxima decididamente a la
perfección. Es muy notable el profundo conocimiento por todos los
actores de todas las posibilidades de la expresión corporal: todos, sin
excepción, caminan, bailan, gesticulan y caen noble y bellamente, con
gracia y con ritmo, realizaciones nada fáciles si pensamos en las
continuas posibilidades de incurrir en el ridículo. Des un punto de
vista plástico este baile de máscaras funciona con la exactitud de
un reloj. La dicción de los actores es uniforme, situándose con
precisión en ese dificilísimo punto n que e está viviendo
una fantasía, pero una fantasía que no debe invadirlo todo; con
excelente criterio se desterró, de comienzo a fin, ese desagradable
falsete que en nuestro medio se ha creído de rigor para todos los asuntos
"de época", escuchándose una hermosa voz nueva,
inevitable y agradablemente uruguaya". (Jorge Arias: La República,
19/feb/1989).
"...el director Leonel Dárdano y el elenco apuestan a un
estilo enmascarado y abierto, sugerente, de enorme teatralidad y lo mantienen de
principio a fin, sin concesions. La metáfora, lo simbólico,
asumidos sin inhibiciones, cobran una fuerza y una verdad teatral a la que no
siempre estamos acostumbrados.
Es además una ejemplar manera de
hacer teatro con el fuego, la inventiva y la entrega de los años dorados
y es una forma provocativa de mostrar que se pueden hacer cosas que rompan con
la rutina y el aburrimiento". (Ruben Castillo: Alternativa:
23/feb/1989).
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